var gaJsHost = ((“https:” == document.location.protocol) ? “https://ssl.” : “http://www.”);
document.write(unescape(“%3Cscript src=’” + gaJsHost + “google-analytics.com/ga.js’ type=’text/javascript’%3E%3C/script%3E”));
try {
var pageTracker = _gat._getTracker(“UA-15916445-1″);
pageTracker._trackPageview();
} catch(err) {}
Una de las cosas que hago yo, cada vez que voy al centro de Madrid y puedo convencer a mi acompañante de turno es ir a Nebraska a comer un perrito caliente con tomate picante.
En mi opinión las cafeterías Nebraska y , en especial, sus perritos calientes, deberían recibir algún premio monumental, tipo las llaves de la ciudad o algo así.

Estas cafeterías fueron fundadas en los años 50 en Madrid y desde entonces se han dedicado a ver cómo cambia este monstruo de ciudad, mientras ellas seguían igual (afortunadamente).
Cuando entras en una de sus cafeterías todo se detiene y vuelves al antiguo Madrid, ese del que ya no queda apenas nada, al menos nos quedan los perritos, sus camareros de toda la vida y su decoración “retro”. Nostalgia y calidez para un lugar que esperemos no desaparezca del todo, a pesar de que su cafetería más típica, mi preferida, la de Gran Vía 32 ya ha sido engullida por un Mango.


El día en que Penélope Cruz me hizo caer el alma a los pies cuando yo llegaba con la ilusión de sentarme en una de sus mesas de asientos acolchados para degustar mi adorado manjar, fue traumático para mí.
Una trauma que mi pariente no supo comprender del todo, pero es que significaba que Madrid se había muerto un poquito más.
Afortunadamente aún quedan unas pocas más para mantener el antiguo espíritu durante un tiempo más, aunque leo con terror que el nuevo plan empresarial de la cadena implica su reforma, esperemos que no acaben como una evolución del Burguer King. Desde aquí os animo que os pongáis en contacto con ellos desde su página o desde su email administracion@gruponebraska.com para explicarles porqué nos gustan las cafeterías Nebraska tal y como son ahora.
Ahora me ha entrado gula. Voy a tener que ir a probar esos perritos.