Una de las cosas que hago yo es querer ver películas que mi pariente no quiere.
El viernes pasado fui a ver Destino Woodstock, casi de milagro porque aunque la estrenaron hace nada la ponían en muy pocos cines, así que terminé viéndola en versión original en unos multicines de Manoteras que para mi sorpresa resulta que ponen un montón de pelis en V.O.S.
Al pariente no le gustó, la verdad que casi le tuve que llevar a rastras, pero sabía que tragarme “Too fast Too furious 4″ tendría su recompensa tarde o temprano.
A mí me encantó, sólo eché de menos un poco más de música, aunque por otra parte seguramente el director Ang Lee lo quiso así, con un tema como Woodstock dejar que la banda sonora sea el eje central de la película iba a ser un recurso demasiado fácil.
Así el director nos narra sin accesorios sólo a la absurda pero preciosa historia de cómo se contruyó un concierto que, pese al barro y al LSD, marcó el principio del fin de aquel sueño bañado en psicotrópicos que fue el movimiento hippy. Aun así podemos escuchar de lejos cómo empezó Richie Havens comienza el concierto
Yo salí encantada y segura de que en mi vida anterior fui una hippy en Woodstock, sin embargo me temo que esta me la tendrá apuntada el pariente durante una temporada.
Una de las actuaciones del festival que más me gusta Jefferson Airplane tocando white rabbit