Una de las cosas que hago yo es invertir horas y horas en encontrar información sobre cosas totalmente innecesarias.
En la línea de series que me marcaron aquí os traigo otra, esta me recuerda a los veranos en la playa y a cuando sólo teníamos una cadena de televisión. Se llama la tía de Frankenstein y si la anterior era una locura, esta ya no os cuento.
Se trata de una coproducción alemano-franco-española ( qué cosas más raras se hacían antaño!) y como no, era una serie con personajes rarunos, de las que me gustan a mí.
La historia transcurria en Transilvania, dónde si no, y el desencadenante de la historia es la creación de un hombre por parte del conde-doctor Frankenstein, hasta ahí todo normal. El problema viene cuando resulta que además de a Igor, el conde de Frankenstéin,tiene por ayudantes a un vampiro, un duende del agua, una fantasma que atraviesa paredes , un genio del fuego,y un hombre lobo que además es el bibliotecario.
El caso es que cuando Frankenstein consigue crear a Albert tiene que huir del pueblo porque a sus vecinos no les hace mucha gracia eso de que vaya robando cerebros por ahí. Justo en el momento de la huida es cuando recibe la visita de su tía Hannah que no tiene más remedio que intentar poner un poco de orden entre tanto friky ( aunque ella se las trae también), y bueno, entre que el genio del agua es alcohólico, que Albert ha salido un poco corto y bastante salidillo ( se enamora de la hija de la farmacéutica del pueblo) y el vampiro que otro que tal baila, la mujer no da a basto.
Finalmente, como supondréis a final todo acaba bien, Albert se hace “guapo” y todos acaban comiendo perdices.

Aqui tenemos al conde Drácula y a la tía Hannah

Estos son el duende del agua y el bibliotecario-lobo

La fantasma e Igor, que por cierto, estaban liados
Aquí tenéis el cambio radical de Albert de feo a “guapo”:
